En la vida de todos llegan instantes o momentos que solo pueden explicarse con la palabra "milestone". Para mí esto quiere decir que en el desarrollo de las circunstancias que nos rodean y que provocamos, llega un momento determinante, que definirá cómo seguirán las cosas de ahí en adelante. La vida y uno mismo obliga a tomar una decisión, interiorizarla, aceptarla, adoptarla y luego vivir acorde a sus consecuencias.
"Consecuencias" a veces me suena como a castigo, pero no. Las consecuencias son simplemente el flujo natural de la vida posterior o a continuación de ese milestone.
Ya hace tiempo no me sorprenden las casualidades en mi vida. Han sido y siguen siendo tantas, tan numerosas, que sencillamente tendría que ser muy ciega para interpretarlas como llanas coincidencias, en vez de la hermosa y entramada red de causalidad que son. Me llevan y me guían, brindándome cada sensación, cada experiencia y cada enseñanza, sin haber planeado nada de antemano. Es difícil nunca arrepentirse de nada, pero quizás la única forma de nunca arrepentirse de nada es aceptarlo todo, todo lo bueno y todo lo aparentemente malo, entender que cada una de esas cosas se han vuelto parte de nuestro ser y con ello nos han traído a donde nos encontramos y que forman parte de la persona que somos en el presente.
Esto se reduce a una frase muy acertada: qué fuese el hoy sin el ayer...
Por ello, al contrario de lamentar lo que nos sucede, por más difícil que a veces sea, es necesario agradecer. Agradecelo absolutamente todo. Aprender. Avanzar sonriendo, sin olvidar los sucesos y los aprendizajes que ya son parte de nosotros.
Hasta aquí lo pragmático.
Yo creo en ser mejor persona y que eso no cae del cielo, no nacemos con ello. Hoy deberíamos ser mejores que ayer, ojalá mañana yo sea mejor que hoy. Para esto hay que trabajar, concentrarse. Así como nadie nace siendo maestro en nada, pero con los años se aprende una profesión. El crecimiento espiritual es exactamente igual.
Muy personalmente y sin jamás imponérselo a nadie, yo creo en la existencia de la reencarnación y el karma. Para mí estas son las únicas explicaciones lógicas de todo lo que me sucede y todo lo que veo que sucede en el mundo, así mismo, son las únicas que realizan lo que yo siento como justicia universal.
A diferencia de lo que en nuestra sociedad se malentiende, el karma no son las cosas malas que nos pasan porque lo merecíamos. El karma es todo a nuestro alrededor. Para mí, el karma es todo lo que viene sin que lo busquemos, todo lo bueno y todo lo malo, como una relación de débito crédito con la vida y los otros, en base a las deudas o cuentas por cobrar que hemos acumulado a lo largo de nuestros numerosos nacimientos y muertes.
Para mí esto tiene lógica, porque todo lo bueno y lo malo se revierte, pero la idea en ello no es seguir reencarnando, pagando y cobrando hasta el infinito. Este mundo es una escuela, venimos aquí a aprender. Pero cuando estuvimos en la escuela y aprendimos, ¿acaso nos quedamos ahí para siempre? No. Nos graduamos y no volveremos a ella.
Así mismo, el objetivo espiritual final de cada quien es vivir todo lo que hay que vivir, aprender todo lo que haya que aprender, para finalmente trascender esta forma de vida finita y no tener que volver. Mientras queden lecciones y karma pendientes, simplemente continuaremos viniendo.
No veo nada malo o bueno en ello, lo veo como algo natural. Al menos yo en este instante solo sé que me falta mucho por aprender y tengo deseos de progresar espiritualmente, pero aun no me quiero ir de aquí. Quiero conocer más, quiero vivir más y seguir creciendo. El momento en que mi ser no necesite volver a reencarnar llegará por sí solo, mientras tanto, con todas sus bellezas, dificultades y dolores, quiero continuar en esta vida. He disfrutado de muchos placeres y he aprendido lecciones de oro, estoy agradecida por absolutamente todo y voy a continuar caminando.
Hoy, un 31 de diciembre, es un milestone en mi pequeña vida. El diario andar continuará trayendo sus situaciones, sus problemas, sus alegrías y sus tristezas, para las cuales realmente espero continuar teniendo agradecimiento. Seguir avanzando, seguir aprendiendo.
Este escrito no tiene ningún objetivo en particular, obedece solo a un impulso y un deseo interno de que quizás a alguien le sirva de algo. Por ahora me está sirviendo a mí.
Quiero terminarlo diciendo que el amor por otro ser es lo más puro y desinteresado que he llegado a sentir, me encanta saber que aprendo a amar de esa forma y que al dar de mí misma al amado, en realidad estoy ganando. La cosa más bella y más aparentemente contradictoria, que aún la estoy estudiando y comprendiendo, mientras la intento vivir a diario...
Lo que más me da esperanza es que si es cierto en lo que creo, el destino de todos, absolutamente todos, es la felicidad y la luz. Todos a su tiempo, no importa cuánto ni cuándo, llegarán. Al final, todos seremos luces y entenderemos que nunca estuvimos solos, sino un poquito ciegos.
Te amo.
"Consecuencias" a veces me suena como a castigo, pero no. Las consecuencias son simplemente el flujo natural de la vida posterior o a continuación de ese milestone.
Ya hace tiempo no me sorprenden las casualidades en mi vida. Han sido y siguen siendo tantas, tan numerosas, que sencillamente tendría que ser muy ciega para interpretarlas como llanas coincidencias, en vez de la hermosa y entramada red de causalidad que son. Me llevan y me guían, brindándome cada sensación, cada experiencia y cada enseñanza, sin haber planeado nada de antemano. Es difícil nunca arrepentirse de nada, pero quizás la única forma de nunca arrepentirse de nada es aceptarlo todo, todo lo bueno y todo lo aparentemente malo, entender que cada una de esas cosas se han vuelto parte de nuestro ser y con ello nos han traído a donde nos encontramos y que forman parte de la persona que somos en el presente.
Esto se reduce a una frase muy acertada: qué fuese el hoy sin el ayer...
Por ello, al contrario de lamentar lo que nos sucede, por más difícil que a veces sea, es necesario agradecer. Agradecelo absolutamente todo. Aprender. Avanzar sonriendo, sin olvidar los sucesos y los aprendizajes que ya son parte de nosotros.
Hasta aquí lo pragmático.
Yo creo en ser mejor persona y que eso no cae del cielo, no nacemos con ello. Hoy deberíamos ser mejores que ayer, ojalá mañana yo sea mejor que hoy. Para esto hay que trabajar, concentrarse. Así como nadie nace siendo maestro en nada, pero con los años se aprende una profesión. El crecimiento espiritual es exactamente igual.
Muy personalmente y sin jamás imponérselo a nadie, yo creo en la existencia de la reencarnación y el karma. Para mí estas son las únicas explicaciones lógicas de todo lo que me sucede y todo lo que veo que sucede en el mundo, así mismo, son las únicas que realizan lo que yo siento como justicia universal.
A diferencia de lo que en nuestra sociedad se malentiende, el karma no son las cosas malas que nos pasan porque lo merecíamos. El karma es todo a nuestro alrededor. Para mí, el karma es todo lo que viene sin que lo busquemos, todo lo bueno y todo lo malo, como una relación de débito crédito con la vida y los otros, en base a las deudas o cuentas por cobrar que hemos acumulado a lo largo de nuestros numerosos nacimientos y muertes.
Para mí esto tiene lógica, porque todo lo bueno y lo malo se revierte, pero la idea en ello no es seguir reencarnando, pagando y cobrando hasta el infinito. Este mundo es una escuela, venimos aquí a aprender. Pero cuando estuvimos en la escuela y aprendimos, ¿acaso nos quedamos ahí para siempre? No. Nos graduamos y no volveremos a ella.
Así mismo, el objetivo espiritual final de cada quien es vivir todo lo que hay que vivir, aprender todo lo que haya que aprender, para finalmente trascender esta forma de vida finita y no tener que volver. Mientras queden lecciones y karma pendientes, simplemente continuaremos viniendo.
No veo nada malo o bueno en ello, lo veo como algo natural. Al menos yo en este instante solo sé que me falta mucho por aprender y tengo deseos de progresar espiritualmente, pero aun no me quiero ir de aquí. Quiero conocer más, quiero vivir más y seguir creciendo. El momento en que mi ser no necesite volver a reencarnar llegará por sí solo, mientras tanto, con todas sus bellezas, dificultades y dolores, quiero continuar en esta vida. He disfrutado de muchos placeres y he aprendido lecciones de oro, estoy agradecida por absolutamente todo y voy a continuar caminando.
Hoy, un 31 de diciembre, es un milestone en mi pequeña vida. El diario andar continuará trayendo sus situaciones, sus problemas, sus alegrías y sus tristezas, para las cuales realmente espero continuar teniendo agradecimiento. Seguir avanzando, seguir aprendiendo.
Este escrito no tiene ningún objetivo en particular, obedece solo a un impulso y un deseo interno de que quizás a alguien le sirva de algo. Por ahora me está sirviendo a mí.
Quiero terminarlo diciendo que el amor por otro ser es lo más puro y desinteresado que he llegado a sentir, me encanta saber que aprendo a amar de esa forma y que al dar de mí misma al amado, en realidad estoy ganando. La cosa más bella y más aparentemente contradictoria, que aún la estoy estudiando y comprendiendo, mientras la intento vivir a diario...
Lo que más me da esperanza es que si es cierto en lo que creo, el destino de todos, absolutamente todos, es la felicidad y la luz. Todos a su tiempo, no importa cuánto ni cuándo, llegarán. Al final, todos seremos luces y entenderemos que nunca estuvimos solos, sino un poquito ciegos.
Te amo.

